El Salón de Actos del Ayuntamiento de Navarrete -c/ Mayor Alta nº 1- acoge el viernes 23 de abril, a las 19:00 horas, el acto de presentación de la novela picaresca Pascasio y Vinagre, de Antonio Cillero Ulecia, publicada por Editorial Buscarini y el Ayuntamiento de Navarrete con motivo del 50º Aniversario de la declaración de la villa como Conjunto Histórico Artístico.
La retransmisión del acto en Youtube puede volver a verse en https://youtu.be/AQVY_bmgaIk.
ovela Pascasio y Vinagre, de 348 páginas, supone el número 13 de la colección ‘Motivos Personales’ de Editorial Buscarini y, con ella, se rinde tributo de «recuerdo, admiración y gratitud» a Antonio Cillero Ulecia, puesto que fue el escritor fallecido en 2007 el que impulsó la declaración de Navarrete como Conjunto Histórico Artístico, el primer municipio riojano que log
La novela Pascasio y Vinagre, introducida por un breve estudio de los editores Rubén y Diego Marín A., narra las andanzas de dos mendigos a comienzos del siglo XX recorriendo la entonces provincia de Logroño ‘de cabo a rabo’ junto a su burro Lepe, descubriendo y dando a conocer sus paisajes, sus tradiciones, su patrimonio y sus gentes, mientras tejen su amistad con las hebras de una conversación infatigable.
Pascasio y Vinagre es una novela picaresca y quijotesca, una novela de aprendizaje en la que se refleja el modo de vida de la Rioja en los primeros años del siglo XX, también a través del lenguaje, con numerosos riojanismos, refranes y dichos populares, así como recorriendo buena parte de la geografía regional: Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Ezcaray, Tobía, Matute, Anguiano, Calahorra, Ausejo, Logroño, Navarrete, Cenicero, Haro…
Publicada inicialmente en 1980, la obra es un particular homenaje a El Quijote de Cervantes; mientras que la portada se ilustra con una reproducción del cuadro Alonso Quijano ‘El Bueno’ de F. Aguillo y que pertenece al legado donado por Antonio Cillero Ulecia de la Universidad de La Rioja. De hecho, Antonio Cillero Ulecia donó en 1998 su legado a la UR y esta le concedió de forma póstuma la Medalla al Mecenazgo en 2007.
La reedición de la novela ha sido posible después de consultar los manuscritos depositados en la Biblioteca de la UR y la Biblioteca Pública de La Rioja, y con el apoyo del Ayuntamiento de Navarrete, que desea reconocer así la labor de Cillero Ulecia, impulsor y artífice de la declaración de la villa como Conjunto Histórico Artístico, en su 50 aniversario.
Este trabajo de investigación ha permitido completar la publicación con dos hallazgos. Por un lado, el relato ‘Niños, monasterios, fantasmas’ –de curiosa actualidad, al estar ambientado en Navarrete, a finales del s. XIX, en la tercera ola del cólera morbo– y, por otro, con un anexo con el título de las 249 obras, entre obras de teatro, novelas, poemarios y ensayos de Antonio Cillero Ulecia, quien fue considerado a su muerte como «el decano de las Letras riojanas».
En conjunto, la nueva edición de Pascasio y Vinagre ofrece al lector una versión definitiva de esta novela con la que Antonio Cillero Ulecia quiso dar testimonio de una manera de ser en La Rioja a principios del siglo XX […] con un hablar sincero», pues en el libro abundan los riojanismos (calamoquina, rabistaca, lampardo, chumarrar, dardacho, cirol, albardado, vendega…), pero, también, y como dejó escrito en la propia obra el autor, «la Rioja bien podía tener editado el mejor blasfematorio nacional».
EXTRACTO DE PASCASIO Y VINAGRE
«Navarrete, hijo mío, yo lo conozco bien, fue como un pequeño Toledo dentro de esta región. Cuando Logroño pintaba muy poco, Navarrete era lumbrera del saber. En esta villa vivía la grandeza más selecta. Aquí había duques y marqueses, condes, ministros, secretarios de papas y de reyes, almirantes, obispos: ¡de todo! Aquí estaba el palacio de los duques de Nájera, los Manrique de Lara, y aquí vino a morir el principal de ellos, el Duque Fuerte. Debes saber, por si de algo te vale, que fue el mejor servidor del rey don Fernando el Católico […] Hoy, al cabo de los años, está la villa llena de necesidades y de gentes que sueñan con poder ganar un jornal. Aquella grandeza trajo esta miseria».